Cómo abrir el tercer ojo

Conociendo el tercer ojo

El tercer ojo, conocido también como Ajna, o sexto chakra, es la manera en la que nos relacionamos con las energías del Universo, con la divinidad, con nuestro ser espiritual. Lo ubicamos entre ambas cejas, como un punto de energías de gran actividad y poder. Por eso es necesario abrirlo, para reconectarnos con el mundo espiritual, ampliar nuestro poder de imaginación, creatividad, y mejorar nuestro bienestar en conexión permanente con el Universo que nos rodea.

Es de vital importancia reconocernos como entes energéticos, como pequeños granos de arena en el inmenso mar que es el Universo. Una vez que reconozcas la existencia real de tu tercer ojo, podrás darte a la gratificante tarea de abrirlo, de desarrollarlo, y de lograr aumentar tu potencial espiritual mucho más de lo que jamás hayas imaginado.

Beneficios de abrir el tercer ojo

Abrir y desarrollar el tercer ojo mejora tu concentración y tu memoria, además de todos los procesos mentales. También mejora tu capacidad de soñar, de inventar, de imaginar y hasta de crear. Tu inventiva y creatividad se verán enormemente desarrollados, y tu mente brillará en una acción a mucha mayor velocidad, con una claridad nunca antes sentida.

Cómo abrir el tercer ojo

Para abrir el sexto chakra o tercer ojo, comienza con realizar técnicas de respiración profunda y de meditación, para disponer tu mente hacia la espiritualidad y las energías de todo lo que te rodea, principalmente las que hay dentro de ti mismo.
Debes encontrar un momento totalmente relajado, en una habitación de iluminación tenue, libre de estímulos e interrupciones. Viste ropa cómoda y siéntate en el piso o en una tumbona, con la espalda recta, los hombros hacia atrás, la cabeza erguida y la papada en línea paralela al suelo.

Una vez que estés en una pose cómoda, haz un mudra con ambas manos, para propiciar la acción del tercer ojo: si eres zurdo, toma el dedo índice de tu mano derecha, a la altura de la cutícula, con la mano izquierda (si eres diestro toma el dedo índice de la mano izquierda) hasta sentir una breve corriente eléctrica.

Respira lenta y profundamente, mientras liberas tu mente de pensamientos, preocupaciones y elementos de lo mundano. Cuando te sientas relajado y listo, comienza a hacer un ciclo de respiración profunda, inhalando por la nariz, aguantando la respiración unos segundos a pulmones llenos, y luego liberando el aire lentamente por la boca apenas abierta, con la punta de la lengua ubicada por debajo de tus dientes superiores (si reconoces la fonética del sonido de "th" en inglés: este es el sonido que escucharás). Haz esta respiración cuatro veces, algunas más si lo necesitas.

Concentra tus pensamientos en el tercer ojo, ubicado dentro de tu cabeza, entre tus cejas y apenas por encima de ellas. No fuerces tus ojos, sólo relájate e intenta ver por tu tercer ojo. Al principio es normal que veas sólo un punto negro; con el tiempo y la práctica podrás observar colores y luces, conforme vayas destrabando y abriendo el mismo.

Haz este ejercicio por un mínimo de cuatro días seguidos. Con la práctica será más sencillo, y dependerá de tu propia conexión con el Universo el abrir el tercer ojo en menos o más días.
No te preocupes si te cuesta algunas semanas lograrlo, sólo sigue meditando, visualizando y proponiéndote hacerlo hasta alcanzarlo. En poco tiempo te verás enormemente beneficiado del potencial de esta energía vibratoria que te acompañará de por vida.

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