Cómo Aumentar la Espiritualidad

¿Qué es la espiritualidad?

Al hablar de técnicas para la salud, la buena alimentación, para cambiar el humor y elevar los ánimos, seguramente la voz crítica y lógica pone en duda el poder de la creencia y de la espiritualidad en los mayores logros de la vida. Pero hasta el más lógico de los pensadores sabe que el espíritu es lo que hace a una persona: no puede compartirse ni convidarse, no puede robarse ni quitarse, y es en verdad inquebrantable.

La espiritualidad es la aceptación del potencial de nuestro espíritu, ese concepto difícil de explicar y fácil de comprender. Es todo lo que somos, el conjunto de nuestras creencias, de nuestra fe, de nuestra relación, de nuestros conceptos e ideas, está presente en nuestra base moral, y es lo más natural y salvaje que tenemos en todo nuestro ser.

Comprender a la espiritualidad en relación a la religión no está mal, pero debes comprender que la relación es inversa a la que normalmente se menciona: la religión y la creencia religiosa son unas de las tantas partes o facetas de la espiritualidad, y no a la inversa. Si no eres una persona religiosa bien puedes ser (y eres) una persona espiritual: sólo basta que notes tu creencia en ti mismo y en tu naturaleza.

La espiritualidad también suele ser mencionada en relación a las filosofías de una persona, y también está bien. La espiritualidad incorpora las nociones de mente, alma, espíritu, poder, y también materia. Es lo que permite esta unión entre conceptos, a partir de las propias creencias, y en el equilibrio interno de tu paz, tus emociones, tus creencias más profundas e inapelables.

Cómo trabajar nuestra espiritualidad

Fomentar y trabajar para ampliar, mejorar, y entrar en contacto con la espiritualidad son objetivos alcanzables mediante numerosas actividades. La meditación y la práctica del Yoga es una de estas maneras de comprender el yo interior, tu poder, tu energía y tu ser natural. Son maneras grandiosas de relacionarte contigo mismo, y podrás ir avanzando en tu camino hacia la iluminación y el desarrollo espiritual con estas simples actividades, al alcance de cualquier persona, sin restricciones a su origen, etnia, estatus financiero, edad, sexo o condición física. Igual que el espíritu: no conoce de realidades mundanas, y está presente en todos nosotros por igual.

Para fomentar la espiritualidad es fundamental, primero, comprender nuestro poder y energías, aceptar su existencia pese a su invisibilidad o detectabilidad. No son elementos "demostrables" a nivel científico, pero cuando aceptas que están allí, es entonces cuando podrás comenzar a transitar este camino.

Luego, debes querer, de corazón y sin un objetivo, mejorar tu espiritualidad.

¿Para qué mejorar la espiritualidad?

Si partes de la premisa de "mejorar mi espiritualidad para ser feliz" es algo bueno, pero si te dices "debo mejorar mi espiritualidad para lucir mejor físicamente", estarás imponiendo una meta explícita que no debe ser la realidad en la búsqueda de la propia espiritualidad.

La razón para mejorar la espiritualidad debe ser, simplemente, mejorar la espiritualidad: estar más en contacto, mejorar el equilibrio, buscar la dicha y la felicidad, sentirte mejor en tu propio cuerpo. Luego, la salud y la belleza llegarán por su cuenta, sin que siquiera las hayas estado buscando.

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