Cómo preparar un lienzo

El lienzo es, en sí, la base absoluta de toda pintura. Un lienzo mal montado podría afectar la apariencia final de las más destacadas obras de arte, y un lienzo mal preparado podría desbaratar toda una creación magnífica en cuestión de un solo vistazo. Por ello, antes de emprender la labor de pintar al óleo, aprendamos a preparar el lienzo de la manera más apropiada.

lienzo, o canvas, es una estructura de marco montada con una tela especial, bien tensa, y correctamente dispuesta. Es muy importante que el lienzo se halle imprimado, para que la tela no propicie un comportamiento indeseado de las pinturas. Esto es en particular importante en pinturas al agua, que se esparcen con facilidad, pero es de notoria importancia en pinturas al óleo, ya que un lienzo sin preparación podría pudrirse en poco tiempo.

La imprimación, entonces, permite que la pintura se disponga correctamente sobre la tela, sin esparcirse, pero con una buena adherencia. La manera más sencilla de imprimar un lienzo es hacerlo con cola de conejo, o con una mezcla de cola llamada gesso (que es cola "de conejo" o de carpintero, mezclada con blanco, o creta, o también yeso parís).

Tal mezcla se prepara mezclando cola de carpintero o "cola de conejo" en estado sólido, de preferencia, o en escamas. Se coloca el equivalente a 3 cucharadas grandes (unos 80 gramos) en un bote plástico, y se le agrega un litro de agua "a la cola" (se puede adquirir en tiendas de artesanía). Mezcla con cuchara de plástico. Cuando notes que la cola se ha hidratado, ya se puede usar. Deja reposar, y prepara una pequeña olla o tarro metálico.

En ese recipiente metálico colocaremos porciones de la mezcla, y la llevaremos al calor. Removemos con una cuchara o pala de madera, para que el calor se distribuya adecuadamente. Asegúrate de raspar el fondo y los laterales, para que no se pegue y queme. La mezcla no debe hervir en ningún momento.

Luego, debemos de preparar la cola mezclándola con gesso. Para ello, hacemos la preparación con cola "de conejo" y la mezclamos con blanco (o creta). El cálculo es de dos kilogramos de blanco, por la cantidad del preparado anterior. Mezclamos bien, y seguimos dando calor.

Cuando se disuelva bien, puedes agregar unas gotas de aceite de linaza para formar una pasta más fluida y flexible. Esta mezcla ha de quedar líquida y acuosa. Aplicaremos varias capas de esta mezcla sobre el lienzo bien terso, dejando secar adecuadamente entre una y otra, y dejando reposar al menos un día entero luego de dar la última capa. Debemos preparar el lienzo en interiores, para evitar que alguna brisa deposite suciedades en la tela o en la mezcla, tanto en la aplicación como en el secado.

Este proceso de imprimación puede ser efectuado sobre cualquier superficie, incluyendo maderas y hasta en paredes.

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