Cómo cuidar los Espacios Públicos

Consejos para cuidar los espacios públicos

Los espacios públicos y recreativos, como plazas, parques, playas, ríos, bosques y tantos otros, son lugares especiales en los que podemos compartir en familia o con amigos, divirtiéndonos y dejándonos maravillas por su belleza. Por ello, es importante aprender (y luego enseñar) sobre algunas formas sencillas de mantener y cuidar estos espacios públicos, para poder disfrutarlos por muchísimo tiempo más, tanto nosotros como nuestros hijos en un futuro.

La primera medida y motivación para nuestra labor es dejar el lugar no sólo como lo encontramos, sino más aún: como quisiéramos encontrarlo. Así, antes de retirarnos del lugar, debemos recoger toda la basura generada y encontrada, dejar el sitio ordenado, y hacer lo que sea necesario para dejar el parque o plaza impecables, aunque esto signifique eliminar malezas, crear una contención con piedras o demás. Está claro que el municipio u organismo público debe encargarse de las tareas mayores, pero si deseamos colaborar, ésta es la manera de hacerlo.

Durante nuestra estadía debemos evitar dañar el espacio, ya sea rompiendo especies vegetales, desarmando estructuras, o de la forma que sea. Debemos contar con un contenedor de basuras, para ir juntando todo desecho que vayamos generando, y también los desechos que vayamos encontrando, aunque no los hayamos generado nosotros (recuerda, si puedes, esta es la manera de colaborar en el cuidado y mantenimiento de espacios públicos).

Los desechos orgánicos (como la yerba lavada, restos de comidas y demás) pueden constituir un excelente abono para lugares públicos, como bosques, sitios con alta vegetación y otros (a diferencia de las playas). Puedes despojarte de estos restos orgánicos enterrándolos bajo tierra, para evitar un mal aspecto y olores indeseados, pero nutriendo el suelo del lugar. Recuerda que no todos los restos de alimentos son buenos para las especies locales. Ante la duda, es mejor despojarse de tales residuos en el contenedor de basura, para evitar provocar malestares en los animales que habitan el lugar.

Debemos ser especialmente precavidos cuando hagamos fuego en lugares al aire libre o en espacios públicos. Fogatas y hogueras deben encenderse en espacios limpios y libres, tanto en sus costados como hacia arriba, y rodear el sitio de fuego con piedras para evitar la propagación.

Antes de retirarnos, debemos recordar apagar perfectamente el fuego y rociar las brasas, convirtiéndolas en carbón, ya sea con agua o con arena. Dejaremos enfriar los carbones y los llevaremos con nosotros, o bien los colocaremos al centro del espacio de fuego predeterminado, rociándolas con arena y asegurándonos de evitar una ignición espontánea, pero proveyéndolas a los siguientes visitantes del lugar.

Los aerosoles, productos insecticidas y hasta los bronceadores y protectores solares dejan su huella en los sitios recreativos. Procura no crear desparramos ni desechos en los cauces hídricos. Para cuidar los espacios públicos, evita que los productos químicos alteren el ecosistema del lugar, afectando a los insectos y pequeños animales, como también a las plantas.

Si vas a un parque o plaza con tu mascota, asegúrate de mantenerlo cuidado y siempre a la vista, para evitar que cause daños innecesarios. Enséñale a no roer o rascar plantas y elementos del sitio, y recuerda siempre recoger sus deposiciones, para que no queden a merced del siguiente visitante.

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